22 de septiembre de 2017

Baila, baila, bailarina


                                                     


Martina cerró la puerta. Se apoyó en el silloncito de la entrada y se sacó los zapatos de una puntada. Con el bolso aún colgado se acercó a la cocina. Abrió el congelador. Yogur con frutos rojos, turrón y vainilla con nueces de macadamia. Tres tarros de un kilo cada uno.

«Hoy turrón».

Cogió una cuchara sopera y se sentó delante del televisor.

«Se equivoca. Soy mejor que Silvia».

Saboreó el cremoso helado con los ojos cerrados mientras el sabor a avellanas le recordó a su infancia «cuando todo parecía fácil y estaba por hacer». 
Contuvo las lágrimas, no quería llorar.

En la televisión un programa de voces alteradas y rostros muy maquillados. Cambió de canal, una y otra vez hasta que se cansó. Estiró las largas piernas en el sofá mientras movía los pies en unos ejercicios imposibles para aquellas que no fueran bailarinas. De nuevo las voces alteradas y la cuchara rebañando el fondo del envase.

Cogió su bolso y volcó el contenido hasta encontrar una llave de memoria. La conectó al aparato de música mientras apartaba la mesita tirando el bote vacío. Arrinconó los sillones contra la pared. Miró a su alrededor y aún movió un poco más los sofás. 

Buscó una canción concreta y se situó en el centro del salón con los ojos cerrados. Al sonar los primeros acordes se movió con delicadeza. La música aumentó de intensidad igual que sus movimientos. 

Sonreía. 
Bailaba. 
Feliz.

Cambré. Arabesque. Sauter. Plies. Allegro. Battement tendu. Demi-pliéSu cuerpo no dudaba, detrás había horas de prácticas para hacer fácil lo difícil.

Giraba sobre sí misma a toda velocidad, sin perder el ritmo y de repente se dejó caer al suelo como un peso muerto.

«Será Silvia, tú pesas demasiado».

No había tenido ninguna opción, a pesar de que había trabajado mucho con Iván, su partenaire en ese pas de deux con sus pirouettes y los porté y ahora nada.

Se limpió los ojos. Se acercó a coger el de nueces de macadamia.

La música inundaba el salón y ella seguía repasando el ensayo.  Una y otra vez la misma melodía. ¿En qué había fallado? ¿Por qué no la habían elegido?  Recordó las veces en que se acostó llena de dolores practicando algún movimiento que no salía tan perfecto como ella quería pero nunca se quejó, repetir hasta la perfección, hasta la náusea. 

Se le escapó un gemido. 

Fue hacía el baño y se provocó el vómito. Se sintió algo mejor. Luego abrió la ducha y aunque gritó al notar el agua helada, aumentó la potencia.

Más tarde mientras se peinaba escuchó el ruido de la puerta y la voz de su pareja llamándola.

—¿Estás bien?

Ella le sonrió intentando parecer despreocupada. 

—Lo siento, me he zampado también tu helado. Mañana te compro más.

El hombre se acercó y la abrazó mientras le besaba el cabello húmedo.

—¿Cómo ha ido el ensayo?

Por un instante pareció que ella iba a mentir pero se le humedecieron los ojos. La llevó al desmontado salón para escuchar que la habían descartado para el papel principal. La abrazó mientras ella lloraba. Sentía rabia y preocupación. «No podía pesar cincuenta kilos con su 1.75 de altura».

Más tarde mientras él cenaba intentó que hablaran sobre su peso ideal pero solo consiguió que Martina se acostara sin dirigirle la palabra.

El resto de semana volvieron las dietas. Primero la de zanahorias, tantas que se reía mientras le enseñaba sus manos de color naranja. 
Aunque perdió un par de kilos, estaba muy lejos de los cincuenta.

La siguiente, le tocó a las manzanas. Gramo arriba, gramo abajo. Su peso y su estado emocional eran como un recorrido en el dragon Khan. 

Arriba. Helado de nueces de macadamia. 
Vómito. Abajo.

Más tarde, yogur y apio. Abajo.
Lejos, muy lejos de los cincuenta de Silvia.

Helado de yogur con frutos rojos. Arriba. 
Lágrimas y desesperación. Arcadas. Abajo.

Nada.

Iván y Silvia hicieron el pas a deux, Martina no pudo actuar ni siquiera de secundaria.













       


           Fotografía de Muntsa López

131 comentarios :

  1. Sobre el mundo de la danza siempre ha planeado la sospecha de la existencia de trastornos alimentarios.

    Maria Francesca Garritano, una exbailarina desató una polémica al ser despedida por las declaraciones que hizo relacionando la anorexia con la danza. La bailarina había comenzado en el 2010 una batalla para descubrir la anorexia en el mundo de la danza con su libro La verita vi prego sulla danza (La verdad os ruego, sobre la danza) en la que contaba no solo la belleza del ballet sino también su lado más oscuro, como la competitividad que llegaba a límites insospechados y la frecuencia de trastornos alimentarios entre las bailarinas.

    ¿Todo vale?
    Yo creo que no.

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  2. Muy buen tema, amiga Conxita, para inspirarte a la hora de describirnos esta reflexiva e interesante historia. Si, el no tan popular lado b del mundo de la danza.
    La historia está bien armada en su desarrollo, partiendo de esa realidad que muchos no conocíamos tan a fondo, pero que a medida que vamos avanzando en tu relato, nos vamos haciendo una idea de como puede destrozar psicológi y físicamente a una persona, que en un principio se deja arrastrar por este bello arte y la fama escénica, esa brutal competitividad donde la corrección de esos pasos o movimientos imprescindibles puede llegar al extremo de arruinarle la vida a cualquier bailarina que trate de ser perfeccionista o quiera hacerse un sitio entre las mejores de su profesión.
    El final de la historia, francamente es demoledor y nos deja ese poso profundo en el alma, como para motivarnos a reflexionar sobre esas consecuencias tan graves, como la anorexia.

    Un beso.

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    1. Hola Consciencia y vida Magazine.

      Es cierto que mi relato habla de esa cara bque se intuye pero que no se explica. El ballet es un arte que hace vibrar con sus piruetas y movimientos maravillosos, detrás hay muchísimo esfuerzo, horas y horas de dedicación como en cualquier actividad física de élite pero hay límites que uno se cuestiona si es necesario sobrepasar porque el resultado puede ser nefasto.

      Mi bailarina no tiene cuerpo para serlo, no tiene ni el peso pero tampoco la estatura, probablemente ella lo sabe porque se lo han dicho pero quiere serlo aunque pueda ser destruirse. No puede reducir su altura pero sí puede autoimponerse esas dietas absurdas que apenas la mantienen en pie.

      Para escribir el relato estuve documentando y me encontré con toda clase de situaciones, como las que contaba la exbailarina que he citado. Las dietas son tan ligh que lo difícil es que se aguanten en pie y el paso hacía la anorexia es muy frecuente.

      Muchas gracias por tu lectura y tu comentario.

      Besos

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  3. ¡Hola, Conxita!

    Estupendo relato recordando a la exbailarina Maria Francesca, mujer que supo defender las desmesuradas medidas exigidas para cumplir con un sueño para el cual tenían prácticamente que dejar de comer y con ello, la anorexia se hizo y hace mella en mujeres que como en este caso que redactas aspiran a su sueño de ser bailarinas.

    Has desarrollado muy bien el escenario con la comida y cómo se sentía Martina al comprobar que no bajaba peso. Me ha gustado mucho.

    ¡Besos, y muy buen fin de semana!

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    1. Gracias Mila, el relato de Maria Francesca Garritano no deja indiferente, es tal y como tú dices prácticamente se deja de comer y en muchos casos con trastornos alimentarios.

      Es importante la actuación de los entrenadores, instructores, directores de danza, etc. que son los que están en una posición excepcional para reforzar la autoestima de sus alumnos, aumentar su actividad física y contribuir a crear un ambiente que actúe en contra de las comidas desordenadas y favorezca la detección precoz de trastornos alimentarios.

      La Escuela Nacional de Ballet de Toronto aplica un programa dónde la intervención precoz, la formación en nutrición y el asesoramiento han reducido de manera considerable la probabilidad de que las bailarinas desarrollen trastornos alimentarios. Es importante que cada vez se pongan en marcha más experiencias de este tipo.

      Me alegra que te haya gustado, gracias por decírmelo.

      Besos y buen finde

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  4. hola! muy fuerte tu relato y verdadero, cuantas cosas se hacen por el peso, se deja incluida la salud, gracias! saludosbuhos.

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    1. Hola Buho Evanescente.

      Estamos sometidos a un bombardeo sobre cuerpos jóvenes y cuerpos 10, con unas medidas casi imposibles de conseguir. Cualquier persona que no esté en esos prototipos (es decir la mayor parte de la población) parece que no es bello cuando en realidad son esas modelos excesivamente delgadas las que no lo son pero hacerlo comprender a personas jóvenes (y no tan jóvenes) cuesta.

      Creo que en el mundo de la moda se está trabajando pero se tiene que seguir mucho más y ampliarlo a todos los campos, porque hay muchas niñas que siguen mirando a esas modelos cadavéricas como prototipos de belleza. Y sí, algunas dejan hasta la salud.

      Un saludo

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  5. Hola Conxita. Por un momento tu relato me ha recordado un poco a la película El cisne negro, pero luego he visto que la historia iba también por otro lado. "Obligar" a gente tan joven a realizar tales esfuerzos y sacrificios me parece casi un delito. También me recuerda a las pobres niñas de gimnasia artística y rítmica a las cuales no las dejan ni desarrollarse. Si no existiera esa maldita palabra que yo en concreto no soporto que es la "competitividad" extrema no existirían estas cosas.
    Excelente la forma en que has contado todo esto. Los últimos párrafos escuetos pero tan elocuentes.
    Muchos besos Conxita y ¡feliz fin de semana!

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    1. Hola Ziortza no he visto la película El cisne negro pero tengo previsto verla. Para escribir el relato me documenté sobre el ballet (que me encanta) y la anorexia y en algunas búsquedas me aparecía esta película en la que se habla del mundo de la danza. No quise dejarme influir pero ahora que ya lo terminé sí tengo previsto verla.

      El caso de las gimnastas de artística y rítmica también es similar, de hecho sé de casos que han apartado a las niñas por la exigencia y el temor a que desarrollen enfermedades alimentarias.

      Es cierto que la competitividad llevada a los extremos no parece una buena guía, aunque también parece que sin esa autoexigencia (sin llegar a lo enfermizo) que se imponen los deportistas de élite seguramente no podrían estar en lo más alto que es donde quieren estar. No lo sé y me provoca muchas contradicciones. Como comentaba antes hay experiencias que trabajan sobre estos aspectos para evitar que los chicos y chicas enfermen. Es un debate muy interesante en el que me encantaría disponer de más información de personas que conozcan el tema.

      Esos últimos párrafos como dices, son tan escuetos como las dietas que muchas de esas personas se imponen y es lo que intentaba reflejar, si lo he conseguido estoy muy satisfecha. Gracias por decírmelo.

      Besos también para ti y que tengas un espléndido fin de semana.

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  6. Yo también creo que no vale todo.
    Buen relato.
    Besos.

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    1. Gracias Macondo.
      Sí, yo también cada vez tengo más claro que no todo vale y que nos obligamos en obligaciones que no valen la pena.

      Dejar la salud nunca es una opción que valga la pena.

      Besos

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  7. Tremendo. Y perfectamente narrado, Conxita.
    No, está claro que no vale todo.
    Un abrazo.

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    1. Gracias por tu visita y tus palabrasCarmen,

      Cierto es tremendo, la autoexigencia y el maltrato que autoimponen a sus cuerpos.

      He comentado y *entangled* también lo dice muy acertadamente que mi protagonista tenía aparte del problema del peso también el de la altura. Era muy difícil que pudiera ser bailarina profesional pero era su sueño y lo intentaba de todas las maneras que podía y no lo conseguía ni desgraciadamente lo conseguirá pero a ella le cuesta renunciar a su sueño aunque es su salud la que está poniendo en peligro.

      Un abrazo

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  8. Audrey Hepburn quería ser bailarina profesional, pero sus mentores le dijeron que era imposible debido a su estatura (1,70m). La mayoría de los bailarines varones tienen una estatura muy inferior, y las convenciones del ballet no toleran una bailarina más alta que su partenaire masculino.

    Así que si Martina medía 1,75m es casi imposible que hubiese podido llegar muy lejos en el mundo de la danza profesional de élite, independientemente de su peso.

    Tu narración describe muy bien cómo las características físicas de una persona pueden condicionar su futuro. Curiosamente, creo que a todos nos ha ocurrido, de una u otra forma.

    Saludos y feliz otoño.

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    1. Totalmente de acuerdo *entangled*, Martina no solo tenía en contra el peso sino también su estatura, excesiva para el ballet. Probablemente su peso estaba más relacionado con su estatura que con comer demasiado.

      No conocía el caso de Audrey Hepburn que al menos pudo encauzar por otras vías su lado artístico, se perdió una bailarina (que no sabemos cómo seria) pero se ganó una muy buena actriz.
      Cuando estuve documentando el relato me encontré con algo que intuía pero que está corroborado por estudios y es que las bailarinas de ballet son las más delgadas del campo de la danza.

      Martina tenía pocas posibilidades aunque seguramente también le indicarían que se orientara hacia otras disciplinas, pero ella quería bailar clásico, era su sueño y se resistía a renunciar a él.

      He leído a partir de los datos que comentas que los valores promedios de los bailarines de ballet de ambos sexos para bailarines profesionales son de 160,6 ± 4,20 cm para mujeres y 174,8 ± 3,8 cm para los varones. Hay autores que refieren estaturas promedio de 164,2 cm para las mujeres y de 171,5 cm para los varones. Tal y como dices las convenciones no tolerarían a una bailarina más alta. De momento está así.

      Martina lo tenía muy difícil pero era su sueño y a veces, los sueños como los hemos soñado no se cumplen, por mucho que se persigan. Sería importante buscar variaciones como hizo Audrey Hepburn y seguir siendo feliz y sana.

      Un saludo y feliz otoño también para ti.

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  9. Parece que hay profesiones con un gran condicionamiento fìsico. No sé si es injusto o no. En este caso, el cuerpo es la herramienta de trabajo y supongo que uno pequeño y ligero será más eficaz para el baile que uno grande y pesado. Un nadador, un boxeador, un alpinista, un astronauta, etc. tendrán otros condicionamientos. En casi todas las profesiones exigen unos aptitudes, en algunas son físicas, si el instrumento de trabajo es el cuerpo; en otras, de formación intelectual.
    Muy buen relato, Conxita.
    Un beso.

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    1. Hola Ángeles muy cierto: su cuerpo es la herramienta de trabajo, en otros casos son las manos y en otras la mente, totalmente de acuerdo contigo.

      Como también decían otros comentaristas, mi protagonista no tenía condiciones físicas, no solo no tenía el peso sino que era imposible que lo consiguiera porque tenía una altura excesiva para dedicarse al ballet.
      Probablemente lo sabía pero no quería aceptar que su físico no le permitía dedicarse a aquello con lo que soñaba. No podía cambiar su altura pero creía que sí bajar el peso en con esas dietas imposibles que solo la enfermaban y entonces igual podía bailar.

      Martina nunca pudo bailar en una compañía de danza profesional.

      Gracias por tus palabras.

      Besos

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  10. Que el propio cuerpo sea la herramienta de trabajo puede ser una bendición o, como en este caso, una maldición. Claro que también Martina se sobre-exige para conseguir un protagonico que tal vez, egos aparte, no necesita en su carrera.

    Crudo relato, Conxita. Saludos y saludes.

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    1. Hola Julio David.

      Sí esta vez salió muy crudo el relato porque como tú dices su cuerpo era su maldición, no podía cambiar lo que la genética le había dado.

      Pero estoy contigo en que Martina que aunque no quisiera lo sabía, podía haber buscado otras vías. Participar de secundaria como tú dices o buscar otras opciones relacionadas con el arte como el ejemplo que nos daba el compañero *entangled*.
      No, ella quería ser la primera figura. Es verdad que ahí también estaba su ego pidiéndole protagonismo. Muy acertado tu análisis.

      Saludos

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  11. Un relato muy claro y bien desarrollado. Una realidad que se da en otros ambientes..., sociales, laborales, etc. Se exige una "línea" o "cualidad" y quien no esté en ello... no entra.

    ¿El problema?

    ¡La "línea" o "cualidad" impuesta sin duda! Los valores que se crean, no naturales, y que hacen que acabemos bailando al son del absurdo... del primer flautista que se erige en ello.

    Entiendo tu comentario de que cada vez cuesta más no ser un borreguito, pero por otra lado si desde el "rebaño" no se es capaz de producir cambios, ¿cuál es el final de la historia?

    El problema real no es el sonido de la flauta, sino el hecho de que nos dejemos encandilar por ella. ¡Y ahí solo a cada uno le compete realmente!

    Fuerte abrazo, Conxi.

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    1. Buen símil Ernesto.

      Nos dejamos encandilar y bailamos (nunca mejor dicho) al son que nos marcan. Las peores exigencias son aquellas que nos autoimponemos, cierto, para seguir en la cuerda, para destacar. Aunque ya se sabe que ese no seguir cuesta más que ser borrego.
      ¿Desde el rebaño se producen cambios o es solo la ilusión de los cambios que otros dirigen?

      No lo sé, pero lo de ser borrego no me convence mucho.

      Un abrazo y feliz fin de semana

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  12. Un emotivo relato. Hay quien, por cuestiones de trabajo o de otra índole, se ve "obligada" a poner en peligro su salud mental y física para responder a unos estándares que deberían revisarse.
    Está perfectamente escogida la foto de entrada porque tu personaje es como una mariposa que terminará con las alas quebradas y boqueando en el suelo (tuve que hacer una colección de insectos en la carrera y sé de lo que hablo).
    Me ha encantado.
    Un beso.

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    1. Hola Rosa
      ¿Quién fija los estándares? o peor ¿por qué sabiendo que son injustos dejamos que los fijen? Mira si está costando todo el cambio de modelos con enfermedades alimentarias y a pesar de que las consecuencias son nefastas para muchas chicas y chicos hay diseñadores que siguen empeñados en que sus modelos sean enfermizas.

      Creo que como sociedad tenemos responsabilidad en poner freno a estas prácticas de bailarinas o modelos o lo que sea, que están por debajo de sus pesos y con dietas imposibles que solo enferman.

      Me alegra que te haya gustado la foto, me pareció que transmitía eso que tú has descrito tan bien, la fragilidad de una mariposa que puede acabar quebrada y rota y a nadie le importará los esfuerzos que haya hecho.

      Mira a mi siempre me producen mucha tristeza esas colecciones de mariposas pero claro ¿cómo se las estudia si no es así? Pero a mi me gustan las mariposas pero libres, y por cierto cada vez hay menos mariposas.

      Muchas gracias, me alegro que te haya gustado.
      Besos

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  13. Hola Conxita, el arranque de tu relato, ese intentar bailar y ese helado final, pecado, dulce pecado. Incomprensión, cánones establecidos. Podían crecer más los bailarines masculinos para poder bailar con ella ¿no crees?Me ha gustado mucho como has ido tejiendo la historia de esta frustrada danzarina. Un abrazo

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    1. Hola Emerencia.

      Así lo vive Martina, cada trozo de helado sabe que lo tiene que eliminar pero no puede dejar de darse esa compensación. La frustración, una baja autoestima, un alto grado de perfeccionismo... están detrás de esos trastornos alimentarios.
      Mi pobre protagonista quiere ser bailarina pero no puede serlo aunque enferme y adelgace pero ella no quiere aceptarlo.

      Como decía Entangled las convenciones sobre la belleza y los estándares sobre los cuerpos de los bailarines de danza clásica no hacen posible que Martina pueda bailar, desde luego ¡¡ya podrían crecer más esos partenaires!!
      Aunque lo mejor sería que buscara alternativas que la hicieran ser feliz aunque no fuera bailando. Pero qué injusto y qué difícil se hace renunciar a un sueño.

      Un abrazo y muchas gracias por tus palabras.

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  14. Hola Conxita, modelos, actrices, gimnastas, bailarinas, mujeres, hombres algunos, adolescentes, niñas, y quien sabe quien más, son potenciales victimas de las modas que cambian de ideales como cambian de peso. Me ha gustado mucho tu relato, porque has ido tejiendo una historia familiar que por desgracia se repite cada día en algún lugar del mundo. Supongo que la solución empieza desde abajo y por la base con la educación escolar y en las casas que es la base fundamental de la formación de las ideas correctas y no atentatorias contra la propia salud personal.
    Un abrazo y gracias por tu reflexión en forma de relato perfectamente narrrado.

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    1. Cierto Miguel chicas y chicos atrapados en la dictadura de una moda absurda que prima como belleza una delgadez extrema.
      Hubo una campaña “You’re not a sketch, say no to anorexia" dirigida a la industria de la moda en la que se mostraba a modelos reales posando al lado de los bocetos que usan los diseñadores, usaron Photoshop para hacer énfasis en la delgadez de estas y retocarlas un poco para darles ese aspecto de “dibujo viviente” todo para intentar frenar los trastornos alimenticios que se generan dentro de la industria de la moda. En el mundo de la danza aún es menos conocido.

      Tal y como comentaba en algún comentario hay algunas escuelas de danza que han empezado a poner en marcha programas de de intervención precoz, formación en nutrición y el asesoramiento a sus alumnos y han conseguido reducir el número de trastornos alimentarios en sus aulas.

      El problema también está en el ojo del espectador, mientras sigamos considerando que lo bello es la delgadez extrema va a ser difícil que se solucione, aunque se trata de no desfallecer y poner nuestro granito de arena.

      Un abrazo

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  15. Qué cruel destino para una persona que solo trata de seguir su pasión. Pero es real, tanto como que en muchos ambientes se da la misma situación. Bailarinas, actrices, cantantes, gente expuesta a los medios. Y es la presión de afuera que se instala adentro. Es la búsqueda de un ideal de belleza (no me refiero solo a lo físico) que no deja paso a lo humano. Quién quiere ser un dios de la actividad que sea? Quién quiere ser más liviana que una pluma si con ello se va la salud, los nervios y la vida. Por qué no podemos ver que la vida tiene otras salidas? Exitismo. La competencia es buena, no todas son primeras bailarinas, alguna hay que elegir. Pero creo que es el exitismo lo que hace que una persona no pueda aceptar un papel secundario, por honroso que sea.

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    1. Totalmente de acuerdo contigo Mirna, es la búsqueda de un ideal de belleza que se olvida de la persona, del interior. Es una exigencia tan absoluta que algunos y algunas se dejan la vida intentando ser ese ideal. Cierto.

      No conocía la expresión de exitismo como lo has llamado y aunque sabía a lo que te referías lo he buscado y según la RAE Arg., Bol., Chile y Ur. Afán desmedido de éxito y es así, un afán desmedido porque probablemente no todos tenemos que ser primeras figuras aunque busquemos ser muy buenos en lo que hacemos. Pero esa presión por el exitismo puede destrozar muchas vidas como la de mi protagonista luchando en imposibles.

      Me alegra verte por Enredando con las letras, bienvenida siempre.

      Un saludo

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  16. La anorexia es un problema terrible. Denunciarlo como hizo Francesca Garritano y como haces tú con este hermoso relato es algo muy importante. Como en tantas facetas de la vida "No todo vale".
    Me ha gustado mucho la manera como muestras en tu relato este serio problema.
    Un beso

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    1. Es un problema terrible Juan Carlos pero afortunadamente cada vez hay más voces que dicen que no todo vale.
      Gracias por tus bonitas palabras con mis letras, supongo que sí, que todos intentamos poner nuestro granito de arena.
      Se multiplican las iniciativas aunque más en el campo de la moda que en el de la danza. Francesca Garritano tuvo muchos problemas al denunciar la anorexia entre sus compañeras de danza, de hecho fue despedida.

      Hay una organización Models Alliance y su impulsora Sara Ziff que llevan desde el 2012 luchando contra los abusos de agencias e industria con las chicas que van a probar suerte en las grandes capitales de la moda. Ha puesto ejemplos en el que al menos el 62% de las modelos consultadas, sin importar forma o peso, habían sido llamadas “gordas”. De esa cantidad, un 21% de las consultadas fue amenazada por su agencia si no perdía peso. Eso es muy preocupante pero creo que se va haciendo camino para atajar este problema.

      Gracias de nuevo por tus palabras.

      Un beso

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  17. Un relato tremendo.
    Y no es sólo aplicable a la danza, también a la moda, y a un mundo lleno de clichés...
    Cuántos dramas ocultos bajo esa tortura impuesta de la delgadez extrema.
    Un horror.

    Besos.

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    1. Cierto Xavi, de hecho conocemos más las consecuencias en el mundo de la moda que en el de la danza.

      Lo siento, es verdad que esta vez me quedó un relato tremendo pero es que tremendas son las consecuencias que tiene esta enfermedad en chicas y chicos que se someten a dietas absurdas.

      Muchas vidas destrozadas intentando emular ese prototipo de físico extremadamente delgado. Un horror, cierto.

      Besos

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  18. Magnífico relato Conxita, de los mejores que he tenido el placer de leerte. Además de la concienciación social que conlleva cierto tipo de profesiones en relación con las exigencias del peso, modelos, gimnastas, bailarines...la forma en que lo has abordado, el ritmo trepidante, la angustia que se respira ¡más que conseguida!
    Te felicito compañera.
    Un beso Conxita.

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    1. Muchas gracias Isabel por tus palabras con mi relato, te agradezco de corazón que me lo digas.

      Es un tema que me parece preocupante, mucho, porque a pesar de que se están poniendo en marcha iniciativas en la moda, en la danza, en las escuelas...para frenar los efectos devastadores de los trastornos alimentarios, también lo es que hay una presión social muy fuerte que castiga al gordito y eso hace que muchas chicas y chicos se obsesionen buscando un cuerpo ideal que está muy lejos de ser sano.

      Me alegra haber sido capaz de transmitir esa angustia de Martina que calma su ansiedad con el helado que después devolverá para poder tener ese peso que necesita para triunfar. Ese bucle en el que se entra en una lucha contra el peso y la propia imagen, que se niega y desprecia buscando un cuerpo ideal que solo está en su imaginario. Muy duro para los chicos y chicas y para sus familias.

      Besos

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  19. Yo también creo que no, no todo vale.
    Es monstruoso que una chica de 1.75 tenga que pesar 50 miserables kilos para ser levantada por los aires. Es verdad que no sé mucho de danza, por lo que desconozco si esa obsesión con la delgadez es una mera cuestión estética o es que de verdad es necesario pesar lo que una pluma para conseguir el movimiento perfecto.
    Sea como sea, no creo que merezca la pena como para poner en riesgo la salud física y mental de todas esas jóvenes bailarinas.
    Pasa parecido con el modelaje, donde detrás del aparente glamur y sofisticación se esconde un mundo de desórdenes alimenticios, envidias y competencias desmedidas.
    Vamos, que has sabido tocar un tema de actualidad Conxita de manera realista y franca. Me ha gustado lo gráfico del relato.
    Un abrazo.

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    1. Hola Mrs.Sofia no puede pesarlo y probablemente tampoco dedicarse a la danza profesionalmente por su altura, pero ella insistía en querer dedicarse a aquello que la hacía feliz, pero no siempre se puede. Era esa su contradicción entre luchar por un sueño y un cuerpo que no la acompaña, a veces uno debe buscar otras maneras de cumplir sus sueños y nunca dejar su salud para conseguirlo.
      Las bailarinas de danza clásica tienen muchos problemas alimentarios, aunque por ser la danza menos conocida que las modelos se sabe menos. Se someten a dietas antinaturales para perder peso y de ahí a enfermar no tardan mucho. Es algo que no debería tolerarse y más porque empiezan muy jóvenes en la danza.

      No hay nada que merezca la pena perder la salud ni la física ni la mental.

      Me alegra que te haya gustado.

      Un abrazo

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  20. Una realidad cruda y despiadada que has sabido contar con sensibilidad y empatía, Conxita. Puedo comprender a la protagonista, sentir su desesperación y su rabia, rebelarme ante unos cánones que marcan lo que puede ser y lo que no excluyendo sin miramientos, igual que ella...

    El mundo de la danza es durísimo, pero esta historia podría aplicarse también a cualquier otro empeño que requiriera sacrificio y esfuerzo y en el que nada de eso importa si no "eres y pareces" lo que mandan esos cánones. Es terrible y alienante, además de injusto.

    Un relato buenísimo que daría para un larguísimo comentario. Lo dejaré aquí y solo añadiré que me ha encantado!!

    Un beso.

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    1. Hola Julia tienes razón, se puede aplicar a la danza pero también en todos esos otros ámbitos en los que uno tiene que ser como el estereotipo o seguir unos cánones que en muchos casos son absurdos. Es totalmente injusto.

      Molesta ver a modelos que son casi niñas anunciando productos para mujeres maduras, o modelos anoréxicas luciendo igual que los bosquejos de los diseñadores.
      En el comentario de Miguel Pina dejé un enlace a la campaña “You’re not a sketch, say no to anorexia" que se usó precisamente para reivindicar que las modelos no son dibujitos sino seres humanos y para intentar frenar la anorexia en el mundo de la moda. Pero eso solo una iniciativa, debería haber mucha más presión para acabar con esta esclavitud de una moda absurda.
      Es un problema muy serio y terrible para las chicas y chicos afectados y sus familias.

      Cierto es un tema que da para largo. Muchas gracias por tus palabras.

      Besos

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  21. Amena, interesante y reveladora historia.

    Como decia un viejo comercial de canal TNT, "Pasa en las películas, pasa en la vida, pasa en TNT".

    Le agrego pasa en todos los ámbitos. Nos regimos por demasiadas reglas que a la larga tronchan nuestros sueños y dañan nuestra integridad, tanto física como moral.

    Lo mismo le pasa a los hombres que quieren alistarse en el ejercito.

    Un buen relato Conxita

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    1. Hola I.Harolina Payano, no conocía ese comercial pero desde luego no sé si en TNT pero en la vida sí pasa y por desgracia es más frecuente de lo que debería,que debería ser nunca. Nadie debería enfermar para seguir una moda absurda de pesos imposibles.

      Estoy contigo demasiadas reglas y algunas muy absurdas, y hay demasiadas chicas y chicos que quieren ser como ese prototipo de mujer y se lastiman física y emocionalmente para conseguirlo.

      No conozco el caso del ejército pero me parece que cualquier profesión en la que te impongan un peso y una altura determinados pueden acabar frustrando a personas que quieran dedicarse a eso y que su anatomía no sea la requerida.

      Recuerdo el caso de una persona que según las reglas de acceso no podía acceder a un puesto de trabajo determinado (era por su edad), al final consiguió acceder aunque de forma provisional y demostró que a pesar de no cumplir con esas reglas (absurdas) de ese puesto, era la mejor. Las reglas con frecuencia no son lógicas y a veces responden a intereses poco claros.

      Muchas gracias por tus palabras.

      Abrazos

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  22. Normalmente nada es blanco ni negro, sino que hay una amplia gama de grises y en ellos se enmarca todo, como en el caso de las bailarinas... Precioso trabajo, amiga

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    1. Muchas gracias Ildefonso.

      Es que el gris se nos pierde con demasiada frecuencia y como bien dices la gama es muy variada. Perder de vista eso y quedarnos solo en el blanco o negro es un error y puede frustrar mucho.

      Un abrazo

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  23. Tengo entendido que algo similar ocurre en la gimnasia rítmica, y me parece horrible que traten a las personas como si fueran bonsais, impidiendo su desarrollo natural para que no pasen de determinados pesos y medidas.

    Pero aparte de esto, tu relato también hace pensar en que a veces las personas nos ponemos metas que, por nuestras condiciones, no están a nuestro alcance; que nos empeñamos en sueños muy poco realistas y que eso, claro, causa frustración. Y en un caso como el de tu protagonista, una bailarina de su envergadura necesitaría un compañero de baile tipo Schwarzenegger que pudiera levantarla.

    Saludos!

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    1. Cierto Ángeles en la gimnasia rítmica también hay muchos problemas de trastornos alimentarios. Muy acertada la comparativa que haces del bonsai, ese árbolito al que no se deja desarrollar igual que muchas de estas chicas.

      Mi protagonista no tenía un cuerpo para hacer ballet ni por estatura ni por peso, pero seguramente cuando se inició en la danza no sabía lo que mediría y se negaba a aceptar otras opciones más adecuadas para ella porque no podía dedicarse a la danza profesional y eso era su frustración y su negación. No quería renunciar a su sueño pero en su caso ese sueño no era posible como bien has dicho.

      Me has hecho reír al nombrar al innombrable Schwarzenegger porque no lo imagino la verdad haciendo ballet.

      Saludos

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  24. También he tenido noticias que en el mundo de la danza los sacrificios que hay que hacer pueden llegar a ser crueles. Además de la anorexia, que es algo que está a la orden del día por la imposición de llegar a determinado peso, está el problema de cómo se deforman los pies y los dolores corporales que deben soportar.
    Un arte tan bello con un trasfondo tan oscuro.
    Genial cómo lo relataste, de un modo descarnado, puntualizando a través de la ingesta del helado, el drama de Martina.
    Un gran abrazo, Conxita.

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    1. Hola Mirella sí detrás de la belleza de la danza hay enormes sacrificios que pasan por ese control estricto del peso y también la deformación de sus pies y esos dolores intensos.
      Me has hecho recordar el libro y la película de Memorias de una geisha y esa dolorosa barbaridad de los vendajes de los pies de las niñas en forma de media luna que les provocaba intensísimos dolores porque creían que esos pies eran bellos. Un auténtico horror el que a veces se hace en nombre de una mal entendida belleza.

      Me alegra que te haya gustado Mirella, es a través del helado como la protagonista se niega y se reivindica a si misma, refleja su sueño y su frustración al no poder conseguirlo.

      Besos

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  25. Un grave problema que gas descrito maravillosamente en tan buen relato

    Una triste realidad.
    Un beso.

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    1. Hola Amalia
      Tienes razón que es un grave problema que hace sufrir muchísimo a las personas afectadas y a sus familias.
      Lo importante siempre ha de ser estar bien con uno mismo pero a veces cuesta sobre todo cuando te están exigiendo mantenerte en unos estándares de peso que no se tienen y se quiere cumplir un sueño.

      Muchas gracias por tus palabras.

      Besos

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  26. Genial relato, muy estremecedor, hasta dónde llega la competitividad y la auto exigencia. Creo que el Ballet es algo que genera poca recompensa y pocas amigas, ya que todas luchan por ser la estrella, y normalmente estrella sólo hay una. Obsesionarse de tal modo por algo es enfermizo, pero desgraciadamente hay personas que llegan a estos límites. Muy buen relato, un saludo! :)

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    1. Hola María muchas gracias por tu visita a Enredando con las letras y por tus palabras.
      Vivimos en un mundo cada vez más competitivo y sí como dices hay profesiones en las que aun es más competitivo porque estrella solo puede haber una y eso hace que se compita con uno mismo y con los otros.
      Competir no es lo mismo que exigirse. Me parece bien que uno se exija, quiera obtener lo mejor de sí mismo y competir lleva implícito un ganar o perder que en el caso de la protagonista acaba siendo su salud.
      Y sí hay personas que se obsesionan como bien dices y superan todos los límites.
      Tenemos una sociedad en la que está muy bien visto el ser muy competitivo, incluso llegando a extremos. Eso depende de cada uno, ¿todo vale? Para algunos no.

      Me alegro que te haya gustado el relato, si te apetece ya sabes que me encantará volver a verte por aquí y charlar un ratito, me encanta. Así que siéntete siempre bienvenida.

      Saludos

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  27. Es una pena que lo que empieza como algo placentero acabe destrozándote y no ocurre solo en el ballet o la gimnasia rítmica. Cuántos padres roban la infancia de sus hijos empeñados en convertirlos en niños prodigios. Los someten a un estrés por ser los mejores antes de que su personalidad haya madurado lo suficiente para asimilar los fracasos y los éxitos. En el peor de los casos se convierten en juguetes rotos que cuesta mucho recomponer.
    Un beso, Conxita, y felicidades por tu relato

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    1. Es verdad Ana, algo que tiene que ser eso placentero puede acabar siendo una pesadilla. Muchas de estas niñas, en el caso de la danza, la gimnasia artística empiezan de muy chiquititas y en esos momentos el buen desarrollo de su autoestima depende de entrenadores que en algunos casos no están acertados. Creo que es fundamental el papel que estos tienen también en el desarrollo de la personalidad de estos niños y niñas y eso a veces se olvida un poco.

      Tema aparte es el de los padres que parecen querer vivir los éxitos que ellos no han tenido a través de sus hijos, presionándolos y estresándolos como bien dices, intentando que sean eso niños prodigios que ellos no fueron y probablemente sus hijos tampoco porque Isadora Duncan en el caso de la danza o Almudena Cid en gimnasia rítmica o Nadal en tenis o incluso Messi por citar algunos ejemplos hay pocos. Y sí Ana duele ver a esos chicos que como dices acaban en algunos casos como juguetes rotos cuando lo que tenían que hacer era disfrutar del deporte.

      Gracias por tu reflexión que comparto.

      Besos

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  28. No solo en la danza, también en el mundo de la moda, el deporte de élite en la gimnasia rítmica y en muchas otras modalidades donde al cuerpo se le exige lo que no está escrito.
    La mejor dieta siempre dijeron que es la de comer de todo y equilibradamente pero sin exceso.
    Un refrán popular lo ilustra en pocas palabras: "Desayuna como un rey, come como un príncipe y cena como un mendigo"
    Que decir de tu historia. Defines muy bien la frustración, la desilusión y la amargura, a la vez que el trastorno psicológico que puede sufrir una persona, cuando tras un esfuerzo espartano no consigue los objetivos propuestos a nivel competitivo.
    Una lástima que compliquemos todo tanto.
    Mi pregunta es: ¿Merece la pena?
    Un beso.

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    1. Exactamente Francisco hay multitud de ejemplos en los que se somete al cuerpo a durísimas condiciones para sacar lo mejor, bueno a veces una desde el desconocimiento piensa que igual hay otros métodos que primen la autoestima y el cuidado de la persona. Y estoy segura que hay entrenadores que lo tienen en cuenta y al tiempo que exigen más esfuerzo también ayudan a un correcto desarrollo de la persona.
      Me comentaron que los atletas de élite son súper exigentes con ellos mismos incluso más que sus entrenadores, sino probablemente no podrían serlo porque estar en lo más arriba exige horas y horas de duros entrenamientos y no rendirse.

      En el caso de mi protagonista tiene varios problemas añadidos, su cuerpo no acompaña a su sueño y por más que haga no tiene las condiciones físicas para conseguirlo. No puede disminuir su tamaño y lo intenta con su peso.

      Sí, frustración, desesperación y una tristeza inmensa pero a veces y aunque se repita y se empeñe no se pueden cumplir los sueños. Entonces es necesario buscar alternativas que la puedan hacer feliz, en su caso igual es no ser la bailarina principal o quizás dedicarse a otro tipo de disciplina en la que su altura y peso le vayan a favor.

      Es muy frustrante tener que renunciar a un sueño pero a veces es mejor eso que perder la vida con enfermedades tan graves como la anorexia y la bulimia.

      Para mi no, no merece la pena. Y sí, ¡¡¡cómo nos complicamos la vida!!!

      Un beso enorme

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  29. ¡Ay, Conxita, me has puesto los pelos de punta!
    Situaciones muy parecidas las he vivido muy de cerca. Mi hija estuvo yendo a una academia de ballet clásico hasta los 16 años, ella lo hacía por diversión, pero muchas de sus compañeras querían dedicarse profesionalmente y a algunas se las veía muy presionadas, en todos los sentidos, pero el que a mí más me preocupaba era el de no tener el peso adecuado.
    Mi hija y sus compañeras se presentaron a un examen en el conservatorio y no te puedes ni imaginar la de niñas que salían llorando de allí, por la frustración y por la impotencia de no ser reconocidas como "buenas bailarinas" donde uno de los motivos para suspenderlas era "no tener el aspecto físico adecuado".
    El mundo del ballet, como tantos otros, es cruel y detrás del escenario hay mucho dolor.
    Me ha parecido un texto estupendo.
    Un beso grande.

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    1. Por cierto, en aquel examen a mi hija también la suspendieron, no por el peso (siempre ha sido de constitución delgada y también es alta) sino porque no hizo caso del pianista y según el tribunal bailó a su aire.

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    2. Hola Paloma sabes perfectamente de qué se habla en el relato y es justo lo que tú has mencionado en tu comentario.

      No tener el físico adecuado para una adolescente que se quiere dedicar a la danza o para cualquier adolescente es un golpe duro a la autoestima. ¿Cuál es el físico adecuado? ¿Qué dietas se tienen que seguir para tener el físico adecuado? ¿A qué se está dispuesta a renunciar para poder seguir bailando? ¿Todo vale? Sé que detrás de cualquier disciplina artística hay mucho esfuerzo también en los deportes de élite pero es importante no superar ciertos límites. Profesores, entrenadores y asesores tienen un papel muy importante en la parte artística o deportiva pero también en el cuidado de las personas.

      Recuerdo algún caso de chicas muy jovencitas (se puede estudiar la secundaria en centros de danza) que hicieron las pruebas de acceso y no las superaron. Recuerdo hablar con sus familiares que estaban aliviadas porque justo las preocupaba el tema de la alimentación y el estricto control que se seguía, en función de las características de las chicas y chicos puede resultar fácil, sin un buen asesoramiento y seguimiento, derivar hacía conductas enfermizas en relación con la comida y el peso.

      Afortunadamente parece que cada vez se está más concienciado en las escuelas para evitar esta problemática.

      Tu hija tenía claro que quería pasarlo bien con la danza, disfrutar, a pesar del pianista y el tribunal, bien por tu hija.

      Un beso enorme

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    3. No me gustaría que se entendiera como una crítica hacía el ballet, hacía el esfuerzo en la danza, en los deportes. Soy deportista y me encanta esforzarme al máximo como la que más y me encanta el ballet, me fascina, es una auténtica preciosidad pero... No todo vale.

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    4. No creo que nadie haya interpretado ni tu texto ni tus argumentos como una crítica a la danza. Evidentemente toda disciplina requiere esfuerzo, tesón y dedicación, pero como bien comentas no todo vale. Si para conseguir una 'prima ballerina' o un papel protagonista es necesario poner en riesgo la salud algo se está haciendo mal.
      Cuando Almudena iba a la academia me enteré de que las buenas bailarinas tienen una constitución especial (largo determinado de brazos y piernas entre otras cosas) además de un peso bajo. Parece ser que Almudena se ajustaba a esos cánones (me lo aseguró un médico y todo) pero tenía un "defecto": veía el ballet como una diversión. Cuando la cosa se empezó a poner seria lo dejó y se centró en los estudios (ahora va a otro centro de danza, pero es danza urbana, baila hip-hop o algo parecido).
      Estupenda crítica la tuya a un sistema que pondera por encima de todo el ganar a costa de lo que sea.
      Un beso, guapísima.

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    5. Gracias Paloma, es que por un momento he pensado que se podía entender como una crítica y lo que sí me parece criticable es que se ponga en riesgo la salud, como bien dices entiendo que el esfuerzo y la dedicación es necesario.

      Lo que comentas de tu hija y la constitución, cuando estuve documentando un poco antes de escribir el relato me encontré con eso que comentas, que hay unas medidas que tienen que tener las bailarinas para considerarse adecuadas para bailar. No recuerdo las medidas pero sí que me sorprendió y no muy agradablemente porque había medidas de los huesos de las piernas, de los brazos, del pie... no cumplir esos rígidos cánones podía significar excluir a chicas que igual podían ser excelentes bailarinas pero no tan bellas, estilizadas o armoniosascomo requieren los que han puesto esos estándares.

      Y me alegro que Almudena tuviera ese defecto, parece que le ha ido muy bien.

      Besos

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  30. Impresionante este relato, Conxita. Triste e impactante. Su desesperación la alejó aún más de su objetivo que los kilos. Hay profesiones que se prestan más que otras a sacrificios extremos; por desgracia, nuestra sociedad no ensalza otros valores que podrían equilibrar estas cosas. Enhorabuena, me has hecho reflexionar. Abrazos.

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    1. Hola Marisa sí es lo que no vemos de la danza.
      Mi protagonista soñaba con imposibles y en este caso por mucho que se empeñara no podía hacer nada para cambiarlo, su estatura y su peso eran algo contra lo que no podía luchar por mucho que hiciera dietas que solo la hacían enfermar.
      En las profesiones en las que el cuerpo es el instrumento de trabajo hay muchas posibilidades de que no tener una anatomía según los cánones establecidos te cierre las puertas, es triste pero peor es enfermar. Mi protagonista tendrá que aceptarse tal y como es, buscar otros caminos, que aunque ahora no se lo parezcan, puedan llegar a llenarla e incluso hacerla feliz. *entangled* ponía un buen ejemplo sobre Katherine Hepburn.

      Aunque también es cierto que hay otros valores mucho más importantes que parecen ser de menor categoría y que evitarían tan graves problemas.

      Gracias por tus palabras.

      Abrazos

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  31. Muy buen tema para reflexionar sobre la apariencia física, porque a fin de cuentas los pesos y medidas que se estipulan como ideales, son precisamente eso, un ideal solo al alcance de fisonomías privilegiadas, y no un patrón estándar del común de los morrales. A veces pienso en esas modelos que superan el metro ochenta y no pasan de los cincuenta kilos, me da grina solo de pensarlo, porque son todo piel y huesos. La bulimia y la anorexia seguirán siendo una plaga mientras la sociedad no se tome en serio el reflejo que ofrece a las personas en general y a las mujeres en particular. Excelente forma de mostrar el asunto, Contxita. Saludos

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    1. Hola Eva gracias por tus palabras.

      Tienes toda la razón son eso ideales y el problema como bien dices es que resulta muy difícil de lograr para la gran mayoría.

      En el mundo de la moda se han dado iniciativas para evitar la anorexia y aunque aún no es mayoritario, sí hay campañas que han incidido justo en decirles a las modelos que digan no a la anorexia, que ellas son personas no esos dibujos que hacen los diseñadores de formas y pesos imposibles. Ver desfilar a algunas modelos altísimas y con pesos de cincuenta kilos duele.

      La sociedad de consumo, de usar y tirar, presiona contínuamente en busca de cuerpos perfectos que muchas veces requieren de paso por el quirófano para conseguirse, en lugar de valorar a las personas se valora el envoltorio.
      De todos depende ir poniendo granitos de arena para intentar cambiarlo porque es un problema gravísimo.

      Saludos

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  32. Excelente texto en forma y fondo. El problema, me parece a mí, estriba en la "gordura" de las exigencias y en la flaqueza del yo.

    Mi más sincera enhorabuena.

    Besos.

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    1. Hola Sara
      Qué bien lo has resumido, me ha encantado y estoy totalmente de acuerdo, el problema estriba en la gordura de las exigencias y en la flaqueza del yo.
      Sí este tipo de enfermedades se dan en personas con muy altas exigencias respecto a ellas mismas, muy perfeccionistas y que al mismo tiempo tienen una baja autoestima que en muchos casos no responde para nada a la realidad.

      Martina podía encontrar otras opciones, las que fueran. Desde seguir de bailarina pero no de primera figura ni en compañías de primer nivel porque por desgracia su físico no la acompañaba (excesiva altura) pero ella se empeñaba en ser lo que no podía ser, no por méritos que los desconozco sino por las convenciones y medidas que están adoptadas en la danza clásica.

      Seguramente no hubiera sido primera bailarina pero hubiera podido encontrar maneras para ser feliz. A veces también nos complicamos la vida persiguiendo imposibles que no dependen de nosotros.

      Muchísimas gracias por tus palabras.

      Besos

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  33. Una dura, triste e injusta realidad, algo que también conocemos que ocurre en el mundo de la moda. Hay reglas pero se saltan sin miramientos y muy pocas jóvenes se atreven a denunciarlo, y las que lo hacen son despedidas.
    Entiendo que en el mundo del baile, las proporciones físicas cuentan mucho. También en la moda la estética juega un papel importante. La delgadez suele ir ligada a la agilidad, pero sin llegar a esos extremos antinaturales.
    Un muy buen relato que pone el dedo en la llaga.
    Un abrazo.

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    1. Hola Josep mª
      Es que el que denuncia sale de la lista. Es el caso de Maria Francesa Garritano la bailarina que denunció este tipo de prácticas en la Scala que fue despedida por decir la verdad. Algunas de sus palabras eran Un café y dos tostadas para desayunar, un yogur desnatado para comer y una manzana o un plátano para cenar es la dieta que mantienen orgullosamente muchas de sus compañeras denunciaba la bailarina.

      A raíz de escribir este relato descubrí que existen medidas muy estrictas del cuerpo de las bailarinas y que toda aquella persona que no se ajuste a ellas no tiene ni siquiera una posibilidad de dedicarse a alto nivel.

      Se abusa de la delgadez en muchos otros campos como bien dices, hubo una campaña publicitaria que intentaba concienciar a las modelos para que no se confundieran, no eran bosquejos de los diseñadores sino personas de carne y hueso que tenían que alimentarse y estar sanas.

      No todo vale y perder la salud y la vida o arrastrar problemas graves durante años desde luego no vale la pena.

      Gracias por tus palabras.

      Un abrazo

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  34. Que buena historia Conxita. Fuertemente psicológica pero también muy visual. Con un ritmo exacto de narración que va llevando al lector de la mano mientras atraviesa la dramática trama. Excelente trabajo. Lo he leído con fluidez y mucho agrado. Un abrazo.

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    1. Hola Nestor muchas gracias por tu visita y tus palabras.

      Es ese conflicto entre lo que soñamos y lo que podemos conseguir. Ahora escuchamos continuamente que si nos proponemos algo lo conseguiremos y es casi impopular decir lo contrario, pero lo cierto es que no siempre es así. Aunque nos duela, mi pobre protagonista por más que adelgace no va a conseguir tener las medidas que se requieren para ser bailarina profesional, si acaso va a perder la salud y hasta la vida.

      Aunque cueste, a veces se tiene que aceptar que hay cosas que no dependen de nosotros y mejor dedicar los esfuerzos a las que sí lo hacen.

      Me alegra que te haya gustado, gracias por decírmelo.

      Un abrazo

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  35. Hola Conxita,
    Este relato es muy duro y triste. Que injusto debe ser llevar ese tipo de vida, porque todo no lo vale. Y cuando leo noticias de este tipo solo puedo preguntarme una cosa, ¿en qué sociedad vivimos? ¿Cómo podemos permitir algo así? Aquí lo que debería importar es la salud y no los gramos que llevan irremediablemente a la enfermedad.
    Me gusta que nos hagas pensar y ver.
    Un besazo, y feliz tarde.

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    1. Gracias Irene

      Buena pregunta ¿en qué sociedad vivimos? Cuesta responderla mirando a nuestro alrededor, cuando una modelo para trabajar con según qué diseñadores tiene que rayar un peso de anoréxica, cuando una bailarina tiene que mantener un dieta tan estricta que puede acabar en el hospital, como le decía a Josep Mª, Francesca Garritano hablaba de las dietas de sus compañeras: Un café y dos tostadas para desayunar, un yogur desnatado para comer y una manzana o un plátano para cenar, un día detrás de otro para poder seguir bailando. Sí, como tú una se pregunta en qué sociedad vivimos y como tú creo que no todo vale para triunfar.

      Un beso enorme

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  36. Siempre me imaginé algo así. En todas las profesiones nos solemos quedar con la imagen bonita, con los momentos de gloria y éxito y con demasiada frecuencia nos olvidamos del reguero de cadáveres que el éxito va sembrando. Hermoso relato Conxita!

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    1. Es verdad Norte que esta cara oculta de muchas profesiones con frecuencia la desconocemos.

      En mi caso había escuchado comentarios, conocía a algunas personas y aparte investigué un poco para conocer el mundo. No había visto la película El cisne negro ni la quise ver antes de escribir el relato para no influenciarme, ahora que ya está acabado sí la veré, pero cuando leía me horrorizaba.

      He visto a personas con este tipo de trastornos, sé lo que sufren ellas y sus familiares y me parece un problema muy grave en el que todo el mundo se tendría que implicar mucho más. Pasa en la danza, pasa en la gimnasia artística, pasa en la moda... Y se acaba convirtiendo una delgadez extrema en algo que se tiene que conseguir cuando es insano.
      Desde luego no todo vale y no vale la pena ese reguero de cadáveres del éxito.

      Gracias, que tengas un feliz día.
      Abrazos

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  37. Nunca hay que jugar con la salud. Muy bien plasmado toda la angustia, la frustración, la tristeza...Se les exige tanto, no solo a los bailarines, sino a tantas otras profesiones. Se premia la delgadez, la juventud... Y la gente juega con su salud hasta extremos realmente peligrosos.
    Besotes!!!

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    1. Cierto Margari

      Estamos en una sociedad de apariencias y parece que para ser bello uno tiene que ser delgadísimo y siempre joven, se da importancia al envoltorio olvidando el interior de las personas es lo que nos hace únicos y maravillosos.

      Y sí, se hacen auténticas barbaridades para conseguirlo, desde dietas milagro que acaban con la salud, hasta dejar de ingerir alimentos o esas personas adictas a la cirugía intentando engañar a la edad para las que pasar por el quirófano es como ir a la peluquería.

      Besos

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  38. Un relato que describe muy bien ese mundo de la danza que como bien dices siempre ha planeado la sombra de los trastornos alimentarios. Me viene a la memoria la película "El Cisne" que retrata muy bien lo que tú describes.
    Un abrazo.

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    1. Hola Maripaz
      Conocía el tema del peso en la danza pero desconocía totalmente que los cuerpos perfectos para ser bailarinas han de responder a unas medidas muy estrictas, que van desde el empeine que tengan hasta la longitud del fémur, etc. todo en aras de proporcionar esa sensación de etéreo, sutil o sublime. Da para pensar y me gusta mucho la danza pero no me gusta pensar que nadie enferme para bailar.

      No he visto esa película pero sí he escuchado comentarios que es muy dura y que describe perfectamente lo que no se ve de la danza. A ver si el fin de semana me pongo a verla.

      Un abrazo

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  39. Independientemente de lo que suponga el mundo de la danza, queda magníficamente expresada la situación de muchas personas en tu relato.

    Me pregunto a menudo: ¿cuando nos embarcamos en actividades de este tipo, es que necesitamos situaciones de estrés para vivir? ¿Podrían estar las mismas organizadas de manera distinta y viviríamos más tranquilamente?

    No sé las respuestas. En el trabajo compruebo que las ambiciones no cesan, aun pudiendo convivir sin ellas.

    Una abrazo.

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    1. Es verdad Ignacio que da por pensar en cómo nos gusta complicarnos la vida, parece que vivir vidas sencillas no sea suficiente.

      ¿Será que los humanos somos complicados o nos lo hacemos complicado?
      Yo tampoco sé la respuesta pero sí que hace pensar y mucho esas ambiciones que no cesan, aún pudiendo convivir sin ellas, demoledor y absurdo.

      Un abrazo

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  40. No conozco nada sobre los requisitos físicos para ser buena bailarina pero, por lo que leo, entiendo que el caso de Martina equivale a pedirle a un pez que trepe por los árboles.
    Si es así tengo el corazón partido porque, por un lado, me pide que anime a Martina para que insista en conseguir su objetivo a pesar de las barreras, pero por el otro me pide ayudar a Martina para que se dé cuenta que los peces no pueden trepar por los árboles.
    Un beso,
    JM

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    1. Hola José Ma desde luego muy gráfico si que es ese pez trepando a un árbol.
      Martina lo tenía francamente muy difícil para ser bailarina, su estatura la descartaba pero ella se empeñaba en bajar el peso como si con eso pudiera trepar al árbol.

      Es duro saber que no puedes conseguir algo con lo que sueñas, es más estamos permanentemente escuchando que si queremos algo y luchamos con esfuerzo lo conseguiremos. Pero a veces no es así, y aunque duele podemos seguir estrellándonos contra un muro una y otra vez o podemos intentar dar un rodeo y encontrar. De momento parece que Martina sigue pero espero que encuentre ese rodeo para poder ser feliz.

      Un beso

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  41. Hola Conxita.

    Pues fíjate, mi hija Izaskun (6 años), desde que nació come lo justito para tirar «pa´lante», bueno, es su naturaleza, y además asiste a clases de ballet, pues su prima (misma edad) empezó con ello, a mi hija le gustó el asunto y la apuntamos a una academia cercana a nuestro domicilio, ahí está.

    Lógicamente está en una edad en donde todo esto del ballet es diversión, y así es como nos interesa a mi mujer y a mí. Está claro que como padre y madre no puedes evitar pensar en todas esas “zonas oscuras” en las que los niñ@s pueden adentrarse sin resultar tan difícil… redes sociales, someterles a una excesiva presión para que hagan mil actividades y tengan una “superformación”, etc, etc.

    Mi hija quiso probar el ballet, le gusta y ahí sigue, una hora, dos días semanales, eso sí, no tiene extraescolares después de clase, ya es suficiente con lo que hace, solo es una niña de 6 años.

    Un gran relato, cuya narración consigue el efecto que pretende, situarnos en lado oscuro y hacernos pensar…

    Un fuerte abrazo Conxita :)

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    1. Hola Paco.
      No creo que el problema sea la danza, la moda o la gimnasia sino un ambiente excesivamente competitivo en el que solo parece importar las marcas y se olvida con frecuencia a las personas.

      Hay niños que necesitan comer poco y están sanísimos, pero el problema de mi prota es que con 1.70 pretendía pesar cincuenta kilos pensando que así conseguiría ser la primera bailarina, ella no podía ni siquiera dejando de comer. Y en lugar de darse cuenta seguía maltratando su cuerpo y enfermando.

      No hay nada más bonito que ver a un niño a una niña disfrutando con el deporte, con la danza o con cualquier actividad que le guste. Cuando algo que tiene que proporcionar placer, se acaba convirtiendo en una pesadilla es por múltiples causas y no dejar que llegue a estos extremos es algo de todos.
      Hay cada vez más escuelas de danza que trabajan en mejorar la salud física y mental de sus bailarinas, igual que en otras disciplinas y de eso se trata.

      No me extraña que a Izaskun le guste, el ballet es precioso y una delicia disfrutarlo. Seguro que ella lo disfruta y a vosotros más por verla feliz bailando.

      Abrazos

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  42. Hola Conxita,

    Esta historia de la bailarina me ha recordado a la de una amiga que era deportista. Era muy buena a nivel europeo y estuvo durante un tiempo en un centro de alto rendimiento para ir a las olimpiadas. El caso es que siempre tenía que estar vigilando el peso y controlando las calorías de lo que comía.

    Bailarinas, deportistas, modelos, etc son muchas las profesiones donde el cuerpo es la herramienta de trabajo (como apuntan en los comentarios) y al mismo tiempo puede suponer una limitación o cerrarte puertas.

    Muy acertado cómo has insinuado el tema de la anorexia, la bulimia o los trastornos alimenticios derivados de la presión propia y ajena por conseguir dar la "talla".

    Un abrazo

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    1. Hola Erika

      Es cierto como dices que en cualquier actividad en la que el el cuerpo sea la herramienta de trabajo puede suponer una limitación o abrir puertas.

      Los trastornos de la conducta alimentaria se refieren a un conjunto de actitudes, comportamientos y estrategias asociados con una preocupación permanente por el peso y la imagen corporal. Este tipo de trastornos tiene una mayor incidencia en aquellas actividades en las que se requiere una imagen esbelta y de delgadez. Se da en la danza pero también en la gimnasia rítmica, el patinaje, hípica, judo... la lista puede ser larguísima. De hecho existe el término de anorexia atlética para referirse al conjunto de comportamientos alimentarios presentes en algunos deportistas donde se puede encontrar baja autoestima, una imagen corporal distorsionada en la que el cuerpo es percibido con un exceso de peso, culpabilidad, ineficiencia, perfeccionismo y un sentido de pérdida de control que se compensa mediante la manipulación de la comida y la utilización de vómitos, ayuno o el uso de laxantes y diuréticos.
      El tema es complejo y muy preocupante.

      Mi protagonista como bien dices no daba la talla pero no era solo por su altura y peso sino sobre todo por sus propias exigencias que le impedían ver la realidad y buscar alternativas.

      Un beso y feliz finde

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  43. Hola Conchita

    Una montaña de comentarios. ¿Qué más se puede decir?

    Quizás que la culpa la tiene nacer entre gente que no te incita a usar la cabeza para lo que en realidad la tenemos: para pensar.

    Me ha gustado como has enfocado el relato, con imágenes y sin palabrería. Todo se entiende y se descubre sin que expliques nada. Eso es algo que yo considero esencial en un relato y que se ve poco por ahí.

    Te deseo mucha suerte
    Abrazos

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    1. Hola Paola encantada de leerte por aquí.
      No sé dónde está la culpa ni siquiera si es necesario buscarla, el caso es que a veces uno se encuentra en medio de situaciones que desbordan.

      Probablemente Martina necesitaría que alguien le dijera eso que tú dices, que piense en ella y en ser feliz y hay veces en que se requiere dejar de golpearse contra algo que no se puede cambiar, no solo es absurdo sino que es muy doloroso. Espero que lo consiga y vea que hay otras alternativas.

      Me alegra haber sido capaz de provocar esas imágenes y que hablen por ellas solas, gracias por decírmelo.

      Mucha suerte también para ti, creo que la iniciativa de David nos permite descubrir nuevos blogs y compartir comentarios y experiencias con otras personas.

      Abrazos

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  44. Un relato abrumador, detalla la vida de muchas casi niñas que quieren ser "perfectas" ya sea para gustarse a sí mismas o a los demás. A veces, cuando se practica algún deporte de competición (danza rítmica) es cuando encuentran todo tipo de problemas con su peso perfecto, desencadenando trastornos alimenticios y sea bulimia o anorexia.Una de cada cinco bailarinas de sufre transtornos alimentarios" y "siete de cada diez pierden la menstruación a consecuencia de las dietas. Sufren de anorexia.

    Considero que tratas con elegancia una cruel realidad de hoy en día. Suerte en el concurso de "El tintero de Oro".

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    1. Hola Lola muchas gracias por acercarte hasta Enredando con las letras.
      Contínuamente tenemos que escuchar que se tiene que ser perfecto y en el caso de las adolescentes que están desarrollándose y con frecuencia se sienten inseguras con su propia imagen corporal este bombardeo las puede desestabilizar y empieza esa batalla contra el peso y sobre todo contra su propia imagen distorsionada que tantísimo dolor causa a esas personitas y a sus familias.
      Es el caso de la danza que exige cuerpos esbeltos con unas medidas determinadas es fácil caer en la enfermedad, como bien dices una de cada cinco sufren trastornos alimentarios, es una proporción por desgracia muy alta. Es muy triste y es necesario que se tomen medidas para que esto no pase, la danza tiene que ser bella por dentro y por fuera y no puede arrastrar a esas chiquillas a la enfermedad.

      Me alegra que te haya gustado la manera de tratar el tema, creo que es un tema en el que es necesario seguir insistiendo porque hay muchos más casos de los que nos parecen y no se trata de ser más o menos delgada, se trata de estar sana.

      Muchas gracias por tu visita y tus buenos deseos, que comparto contigo y si te apetece me encantará volver a verte por este rincón de letras.

      Saludos

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  45. Por supuesto que no todo vale. Vivimos en un mundo de enorme presión en el que parece que si no eres el número uno en lo que haces no eres nadie. En el caso de la danza o de otras disciplinas parece que el handicap es tener un determinado físico. No dudo de que ese físico aporte condiciones más idóneas para desarrollar la disciplina en cuestión aunque siempre hay excepciones que se salen del patrón y consiguen destacar. En cualquier caso debemos saber cuando parar y ponernos límites. Tirar la toalla a tiempo puede ser una gran victoria.
    Besos

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    1. Hola Lorena

      Tienes razón hay tanta presión por ser el mejor que no serlo se ve como un fracaso y eso hace que las exigencias propias y las impuestas sean tan altas que llegan a provocar sufrimiento.

      En el relato hay esa paradoja entre tener los requerimientos físicos y la fuerza de voluntad o el poder de los sueños. Hay muchas veces y ejemplos de personas que consiguen por su constancia y afán de superación aquello que se proponen pero también como dices hay que saber parar para no dañar la propia salud.

      Besos

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  46. En el mundo del baile si no das lo máximo no pasas de ser una mas entre muchas, aquellas como tu protagonista que lo dan todo para conseguir ser la primera lo pasan mal llegando algunas a perder la realidad.
    Tu relato me recordó la película del Cisne Negro, por lo que pude leer en los comentarios no la viste, pues te la recomiendo.
    Suerte con el concurso
    Besos Conxita.
    Puri

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    1. Hola Dulcinea del Atlántico bienvenida a este rincón de letras.

      Sí, no había visto la película cuando escribí el relato pero sí conocía ejemplos de personas que habían estado relacionadas con la danza. Aparte cuando escribo siempre intento documentar un poco el tema del que trata el relato. Me encontré con muchos ejemplos que iban en la línea de lo que me habían contado sobre las exigencias que se imponían las bailarinas, tal y como relataba también la ex bailarina de la Scala.
      Vivimos en una sociedad tan competitiva como decía Lorena en su comentario, que si no eres la primera resulta que no triunfas. Hay otras maneras de seguir haciendo lo que te gusta aunque no se sea siendo la primera bailarina.

      Gracias por tu visita y mucha suerte también para ti.

      Besos

      Eliminar
  47. Conxita, he llegado hasta tu blog a través del concurso de David Rubio.
    Un relato muy bueno. Refleja perfectamente las luces y las sombras del mundo de la danza, tan exigente y competitivo. Todo esto provoca situaciones como las de tu relato. Terrible.
    Mucha suerte. Besos.

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    1. Bienvenida Pilar y muchas gracias por tus palabras.

      El bellísimo mundo de la danza tiene esas sombras y sí hay muchos más casos de los que parecen en que las personas acaban por enfermar con dietas absurdas e imposibles de mantener.
      Afortunadamente cada vez se está más sensibilizado con los peligros de los trastornos alimentarios y ya algunas escuelas se están implicando en asesorar a los bailarines para tener una buena salud física y mental.

      Creo que se tiene que seguir haciendo difusión porque solo conociendo se puede poner remedio a este tipo de malas prácticas.

      Saludos y mucha suerte para ti también, aunque lo interesante de la iniciativa de David es ese poder conocer otros blogs y a otros autores.

      Eliminar
  48. Yo también he llegado a tu texto a través del "Tintero de oro" Conxita. Tratas un tema candente y tabú en el mundo que mencionas y lo haces francamente bien, mostrándonos en lugar de explicar, tal como debe hacerse... y reivindicarse.

    Buen texto. Un saludo.

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    1. Bienvenida Manoli y gracias por dejar tu opinión sobre el relato.

      La anorexia y la bulimia son enfermedades que están mucho más extendidas de lo que podríamos pensar, provocan mucho sufrimiento en los chicos y chicas enfermos y en sus familias. Y parece una irresponsabilidad que sigan saliendo modelos cadavéricas que se muestran como estereotipos de belleza porque hay muchas chiquitas y chiquitos que miran a esas otras y quieren imitarlas aunque sea poniendo en riesgo su salud.

      Me alegra que me digas que muestro en lugar de explicar porque es algo que intento aunque no siempre lo consigo.

      Suerte en tu participación en el concurso.

      Saludos

      Eliminar
  49. Coxita tu relato es una realidad que muchas disciplinas para realizar danza, deporte de élite, moda, etc... se exigen muchos esfuerzos. Pero no todos los cuerpos están preparados para mantener esas disciplinas en cuanto a la precisión y el ritmo. En tu relato muestras a una persona que está frustrada por que su cuerpo no es el idóneo para realizar la danza y se abalanza al frigorífico, abusando de comer helados cosa que no es lo más adecuado para a delgazar. Me ha gustado mucho y es un buen relato. Un abrazo

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    1. Hola Maria del Carmen

      Es cierto que en muchas disciplinas y sobre todo en el caso de atletas de competición se requiere un gran esfuerzo, muchísimo trabajo duro y dedicación para conseguir estar entre los mejores. Es así, sin esfuerzo no se consigue estar en lo más alto.
      El problema en el caso de Martina es que se empeña en llegar a algo que no puede conseguir. Mi protagonista tiene una altura y un peso que no están en los cánones establecidos para la danza y por más que ponga en riesgo su salud intentando bajar su peso no va a conseguir ser la primera bailarina. Puede ser muy buena pero no es solo eso lo que vale, hay una estética que ella no cumple. Es injusto pero es así y seguir en ese intento es lastimar su salud.

      La ingestión de alimentos de forma compulsiva como hace Martina con el turrón se da en este tipo de enfermedades, en un intento por calmar la ansiedad y frustración, después se provocan vómitos para eliminar todo eso que han comido de más. Mi protagonista está enferma y no se da cuenta.

      Me alegra que te haya gustado.

      Un abrazo

      Eliminar
  50. Un crudo relato sobre las miserias de una realidad que se queda detrás de las bambalinas. Un relato muy bien contado,Conxita, en el que la angustia del personaje nos atrapa y en el que se cuestiona la excesiva competitividad y la persecución de un perfeccionismo casi irreal. Mucha suerte. Abrazos.

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    1. Hola Lana y bienvenida.
      Es la cara b de esa preciosa disciplina que es la danza, todos esos esfuerzos y angustias para conseguir ser la mejor.

      Martina no podía dejar de trabajar, horas y horas de dedicación intentando ser la mejor y seguro que era buena bailarina pero había otros condicionantes que por mucho que maltratara su cuerpo no podían cambiar, como su altura o su peso.

      Mucha suerte también para ti en el concurso.

      Saludos

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  51. Me alegro que participe este relato tuyo Conxita en el concurso iniciado por el compañero David, ya sabes que me gustó mucho.
    Un beso compañera y hasta pronto.

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    1. Muchas gracias Isabel.
      Pensé que es una buena iniciativa la que nos propone David para conocer otros blogs.

      Mucha suerte con el tuyo.

      Besos

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  52. Hablas en este cuento de un tema muy de actualidad, un enemigo silencioso que probablemente está más presente en nuestra sociedad de lo que creemos. Describes muy bien la caída hacia los infiernos de Martina, nos mencionas a Silvia al principio para desvelarnos al final su papel en la historia. Los últimos párrafos, con esas frases cortas describiendo el tobogán emocional que sufre Martina, son contundentes y muy buenas. Te deseo mucha suerte en el concurso Conxita. Saludos.

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    1. Hola Jorge
      ¡Qué bien lo has descrito! Es justo así qué quería mostrar a Martina, en ese utilizando tus palabras que me parecen muy gráficas, tobogán emocional en el que se encuentra, combinando opciones cada vez más disparatadas y lastimándose sin ser consciente.
      Silvia es su comparación y su competidora, eso a lo que ella no consigue llegar.

      Hay una proporción muy alta de este tipo de enfermedades, que se silencian en muchísimos casos y que provocan un gravísimo sufrimiento en los enfermos y en sus familiares.

      Muchas gracias por tus palabras y yo también te deseo suerte en el concurso.

      Saludos

      Eliminar
  53. Terrible las duras exigencias de nuestros sueños, cómo unos gramos de más, como le ocurre a nuestra protagonista, derriba todos los esfuerzos y esperanzas de un plumazo.
    Duro relato que evidencia la verdad tras la danza.
    Un abrazo, Conxita

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    1. Hola Bruno esos gramos de más me han recordado esas letras que corren por la red:
      Para entender el valor de un año pregúntale a un estudiante que repitió curso. Para entender el valor de un mes pregúntale a la madre que tuvo un hijo prematuro. Para entender el valor de una semana pregúntale al editor de un seminario. Para entender el valor de una hora pregúntale a los enamorados que esperan para encontrarse. Para entender el valor de un minuto pregúntale a la persona que perdió el tren. Para entender el valor de un segundo pregúntale a una persona que estuvo a punto de tener un accidente y freno en el momento oportuno.
      Según José Luis San Pedro el tiempo no es oro el tiempo es vida.

      Es cierto que quedó un duro relato, con este lado b de la danza.

      Gracias por tu visita y suerte en el concurso.

      Saludos

      Eliminar
  54. Concita, tratas un tema delicado, pero actual. La anorexia se ha relacionado con la danza y otras disciplinas. Aunque hoy en día el culto a la delgadez es algo que por desgracia ocurre.
    Muy buen relato, me ha gustado.
    Suerte en el concurso.
    Un abrazo.

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    Respuestas
    1. Hola Javier y bienvenido a Enredando con las letras.
      Es un placer conocer otros blogs y a otros escritores a partir de la iniciativa de David. Gracias por acercarte hasta aquí.

      Estamos en una sociedad en la que el concepto de belleza está relacionado con la delgadez y con la juventud y una cosa y otra traen aparejados que muchos inicien auténticos calvarios en dietas o cirugías para plegarse a esos clichés que se demandan, como si no fuera posible ser bello teniendo más peso o una edad. Estaría bien fijarnos más en las personas por su interior que no por el exterior.

      Me alegra que te haya gustado el relato. Mucha suerte también para ti.

      Saludos

      Eliminar
  55. Desde que vi "El cisne negro" veo el mundo de la danza de otra manera. No sé que hay de real en la película, pero lo pinta muy competitivo y sacrificado (alimentación incluida). Supongo que tiene que ser difícil decir basta cuanto tienes tu sueño tan cerca.
    Un abrazo.

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    1. hola David yo aún estoy por ponerme a ver la película. Tengo ganas, a ver si el próximo fin de semana es más tranquilo y puedo hacerlo.

      Por lo que sé para practicar ballet se requiere de un modelo antropométrico muy particular, delgadez y líneas exclusivamente estilizadas se imponen. Se estipula el peso, la altura, la masa corporal, el porcentaje graso de cada parte del cuerpo, entre otros. Y se requiere muchísimo esfuerzo y dedicación.

      Y sí yo también creo que para la pobre Martina era muy duro renunciar a su sueño, pero seguramente podría buscar otras modalidades de danza menos exigentes y no lastimarse tanto.

      Un abrazo y suerte en el concurso.

      Eliminar
  56. Como te han comentado Ziortza y David Serrano, en la peli "El cisne negro" se toca el tema. Yo estuve a punto de hacer la reseña en mi blog, pero me pareció tan desagradable el tema de fondo y ese lado oscuro que no se, que me rendí y lo dejé estar. Tú, en cambio, nos acercas a él con impecable maestría, narrando con normalidad esas escenas "raras" vividas por Martina y su pareja y que describen todo un problema: el círculo vicioso que conlleva la anorexia.

    Genial relato, Conxita. He visto que participas con él en el blog de David Rubio, y te deseo toda la suerte del mundo.

    ¡Un beset, trésor!

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  57. Hola Chelo
    Como sabes no soy muy cinéfila y aunque había escuchado hablar de la película El cisne negro no la había visto, a ver si este fin de semana ya me pongo a verla.

    Lo cierto es que estas disciplinas que son tan exigentes y en las que el cuerpo es el instrumento de trabajo es fácil deslizarse hacía conductas enfermizas de este tipo, sobre todo porque empiezan desde muy jóvenes a estar pendientes de su peso. No solo pasa en la danza, pasa en la gimnasia artística, en la moda, en deportes en los que es importante el control del peso.

    Cada vez hay más escuelas de danza que inciden mucho en el asesoramiento y la prevención de los chicos y chicas, ellos son los que están en condiciones de detectar y orientar hacía conductas sanas para que los chicos y chicas puedan disfrutar de la danza y también el resto.

    Sí, me animé a participar en el concurso de David, gracias por tus deseos pero hay muy buenos relatos, así que me quedo con lo interesante que ya ha sido conocer a otros compañeros y blogs.

    Un petonet enorme bonica

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  58. Es un tema que da para mucho, ya que este grave problema no solo se da el el mundo de los bailarines, sino también en el mundo de la gimnasia, y aunque ya ha sido denunciado en varias ocasiones, el problema persiste, y lo peor, ya que la gran mayoría son menores, es que lo hacen con el consentimiento de los padres, que buscan fama y dinero, y la salud de los hijos les importa un bledo.
    Tu relato.....excelente como siempre.
    Un beso.

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    Respuestas
    1. Hola Manuel es un tema para hablar mucho ya tienes razón. Es un problema mucho más grave de lo que parece porque como bien dices por mucho que se denuncia el problema persiste.
      En el mundo de la danza o en la gimnasia empiezan de muy jovencitos y con esa edad son muy influenciables. La opinión o las palabras de un entrenador pueden animar o hundir a una criatura.

      A pesar de la frivolización de la sociedad, me gusta pensar que los padres quieren lo mejor para sus hijos, aunque es cierto que a veces se pierden en sueños de fama y dinero que no corresponden o incluso hacen vivir a sus hijos sus sueños y no los de ellos.

      En los casos de la anorexia o la bulímia no siempre es tan fácil de detectar y a veces cuando la familia se da cuenta el problema ya es muy grave.

      Como sociedad deberíamos sensibilizarnos más con los trastornos alimentarios y denunciar cada vez que se exhiban por ejemplo modelos cadavéricas o no permitir que las tallas no sean las correctas o que no se diseñen tallas determinadas. Es muy duro que una chica o un chico por tener un peso distinto de los estándares se crea que no es bella o bello. Y también deberíamos enseñar desde muy pequeños a comer bien porque desgraciadamente cada vez se come peor y aumenta el número de niños y adultos con problemas de sobrepeso. Lo importante es un equilibrio ni por mucho ni por poco peso.

      Gracias por tus palabras que agradezco enormemente, lo sabes.

      Un beso

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  59. Hola Conxita.
    Vengo a despedirme.
    Durante un tiempo escribiré únicamente para mí.
    Creo que lo haré con más libertad.
    Mientras eso ocurra no se podrá acceder a mi blog.
    En el futuro ya decidiré si vuelvo a publicar lo que escribo.
    Muchas gracias por todo este tiempo compartido.
    Que te vaya muy bien.
    Un abrazo.

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    1. Hola Xavi.
      Seguro que tú sabes perfectamente lo que es mejor para ti y si has tomado esa decisión es que lo necesitas, se te echará de menos, a ti y a tus letras y comentarios.

      Son tiempos demasiado alterados y de todo se encuentra por estos mundos y no siempre bueno.

      Gracias a ti por tu tiempo y tus letras. Cuídate mucho, disfruta de tus poemas y cuando te apetezca aquí siempre serás muy bienvenido.
      Y si te decides, avisa cuando tu blog esté accesible, ya sabes que me encantará volver a compartir contigo tus letras.

      Besos

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  60. Relato duro y triste.
    Es terrible que ciertas actividades exijan luchar contra la naturaleza del propio cuerpo. Cuando leo noticias de este tipo solo puedo preguntarme ¿en qué sociedad vivimos?

    Un abrazo.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Hola U-topia.
      A mi también me apena ver la sociedad que estamos construyendo, en la que se puede ser capaz de enfermar para ser modelo, bailarina o atleta. Hay un exceso de competitividad y de querer ser el número uno como si no tuviera valor todo lo que no fuera ser eso.

      A mi me apena cuando veo a triunfadores que pasan por la vida triunfando y parecen ser objeto de admiración cuando en realidad no saben hacer otra cosa que trabajar, desconocen cómo disfrutar de las cosas importantes que son justo esas que no se compran ni se venden. La salud, el amor, la compañía de aquellos a los que queremos... Me apena ver a esos niños que crecen con padres triunfadores ausentes y a los que se compensa con regalos o con todas las comodidades. Algunos se creen que se compensa. A mi me parece que lo que importa de verdad y se pierde, no se recupera, así que toca disfrutarlo.

      Besos

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  61. Qué situación tan terrible, esto de los estereotipos y como pegan directo en la psique... Me hace pensar en si es posible que lo que se deseamos sea rebasado por lo que se puede... :(
    Abrazos!

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    1. Hola Diana gracias por tu visita.

      A veces preocupa un poco ese vivir escuchando a todas horas que podemos conseguir lo que queremos, lo que nos proponemos, solo se trata de desearlo intensamente y trabajar para conseguirlo.

      Ayer mismo escuchaba sobre el poder de la atracción y aunque no sea lo que se dice, hay veces que sabemos que no es así, por distintos motivos por ejemplo porque no depende de nosotros como le pasa a mi protagonista y no lo puede cambiar. Seguir intentando algo que no puede cambiar no parece una buena solución. Martina no podía ni pesar menos ni ser más bajita, era así y seguramente hubiera sido mejor para ella buscar alternativas que la hicieran ser feliz, que igual pasaban por no ser la primera bailarina o sí pero de otro tipo de baile y sobre todo sin enfermar. Lo que importa es encontrar alternativas, en esto más mejor que menos.

      Un abrazo

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  62. Es feo lograr el éxito para terminar siendo, de todos modos, un fracasado. Es preocupante lo que sucede en ciertos ámbitos laborales.
    Un relato que mestra a la perfección una triste realidad.
    Saludos.

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    Respuestas
    1. Raúl ¡qué bien resumido! lograr el éxito para ser un fracasado.

      ¿Cuántos exitosos en realidad son fracasados? Tenemos tendencia a mirar en aquellos que triunfan de acuerdo a unos parámetros que en realidad solo reflejan una parte y no vemos lo que puede pesar.
      Demasiada competitividad y demasiado creer que solo es posible ser feliz si una es la más esbelta, la más armoniosa, la primera bailarina... ¿Y todo lo que se deja atrás? En el caso de Martina no es superfluo, la salud, esa que solo parece valorarse cuando no se tiene o no toca la lotería.

      Muchas gracias por tus palabras, cierto es una triste realidad, más habitual de lo que se desearía.

      Saludos

      Eliminar
  63. Una historia terrible por lo mucho que tiene de realidad. Cuántas vidas se habrá cobrado el aspirar a metas imposibles de alcanzar.
    Como otros muchos que te comentan, también me ha venido a la cabeza la película El cisne negro, y otra más antigua de Shirley MacLaine que se llama Paso decisivo, sobre el estricto mundo de la danza.
    Tu escrito también lo he visto como una minipelícula de triste final.
    Te felicito, Conxita :)

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Hola JuanRa seguramente demasiadas.
      Soy de las que creo que se tiene que perseguir aquello que deseas, con esfuerzo, no rendirse pero hay que saber cuándo nos pedimos imposibles que ni dependen de nosotros ni los podemos cambiar. Una retirada a tiempo a veces es mejor.
      También me apunto esa película de Shirley Maclaine a ver si me hago con ella. Gracias por la recomendación y por tus palabras, a pesar de lo triste que me ha salido, si has conseguido ver esa minipelícula me siento contradictoriamente contenta. Es un tema francamente muy preocupante.

      Besos

      Eliminar
  64. Hola Conxita! Me ha encantado tu relato. El trastorno alimenticio de Martina con la comida también tiene que ver con el estrés emocional que padece, por ser incapaz de cumplir sus metas artísticas. Con tu comentario a Juanra me has quitado las palabras de los dedos, jeje. Hay que perseguir los sueños pero saber cuando has de retirarte si nos damos cuenta de que son inalcanzables. Es una pena que en los tiempos que corren sigan pasando cosas así, tanto en la danza como en el modelaje. Aunque espero que la cosa mejore con el tiempo. Un fuerte abrazo y que tengas mucha suerte en el concurso! ; )

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Bienvenido Ramón y muchas gracias por tus palabras.

      Martina es muy exigente con ella misma, se presiona para ser la mejor y su instrumento de trabajo, su cuerpo, no es el que se requiere para la danza o para ser una primera bailarina.
      Y sí, empeñarse en chocar contra algo que no se puede cambiar, no parece una buena solución por más que sea su sueño. Es mejor retirarse a tiempo, buscar otros objetivos y ser feliz.

      Aún siguen dándose demasiados casos en los que unas medidas para ser modelo, para ser atleta o para bailar acaban enfermando a personas que quieren serlo a toda costa. Espero que sí, que cada vez se den menos casos.

      Suerte en el concurso y ha sido un placer leerte aquí y tu relato.

      Un abrazo

      Eliminar
  65. Tal y como he leído a algunos compañeros al comenzar sus comentarios, he llegado hasta aquí gracias a “El Tintero de Oro” de David Rubio Sánchez, y así he podido disfrutar, amiga Conxita, de este crudo relato, tristemente real, donde describes bien lo que rodea al mundo de esos trastornos alimenticios y a esas obsesiones por alcanzar lo, sólo a veces, inalcanzable. Sólo me queda darte mi enhorabuena y desearte mucha suerte en el concurso. Un abrazo. Nos leemos…

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    Respuestas
    1. Hola Patxi y bienvenido, me alegra que la iniciativa de David nos permita conocernos.

      A veces uno debe reconocer a tiempo que no todo vale y que es mejor alejarse de ese sueño y buscar otros que le sean más buenos. La obsesión de la protagonista la está enfermando y no podrá cambiarlo. Retirarse a veces no es una derrota, es una manera de poder buscar otros caminos y aprender de los errores y hacerse más fuerte. Espero que mi protagonista lo consiga.

      Gracias por tus palabras y te deseo lo mismo.

      Un abrazo

      Eliminar

Mil gracias por tu comentario.
Conxita

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